Je ne sais pas pourquoi, mais aujourd'hui, je veux voir toi

Je ne sais pas pourquoi, mais aujourd'hui, je veux voir toi
Just one touch, just one smile

viernes, 25 de mayo de 2012

On our way.



Repase mi baúl. Lo tenía todo. Lo cerré, cargué con mi baúl. Baje las escaleras. De repente, Regulus se colocó delante mí, deje el baúl en el suelo.
-Adivina quién va a pasar las mejores vacaciones de su vida.
-¿Tú?
-¡Yo!
-¿Y a que se debe dicha alegría?
-A que el idiota de mi hermano no estará para amargarnos la fiesta, se queda aquí, en Hogwarts.
-Y… ¿Por qué? -A quien se le ocurre, yo sabía la verdad.
-¡Yo que sé! Creo que su simpática novia se queda y…ya sabes. –Miró hacia abajo, pero luego volvió a subir la vista y a sonreírme.
-Sí, ya se. -Fije la vista en el suelo y seguí mi camino. Mire de reojo, el iba a coger su baúl. Debía avisar a Sirius, no sé cómo lo iban a hacer…en cualquier momento podía entrar alguien y verle. Fui hacia Hosemade, habíamos quedado en las tres escobas antes de llegar a la estación, para tener más ojos que vigilaran, en el fondo, esto les divertía.
-¡Hola! -Sirius estaba lleno de adrenalina. James puso los ojos en blanco, igual que Remus y Peter sonrió. -¿Has hablado con Regulus?
-Sí…
-¿Qué te ha dicho? ¿Se lo ha tragado?
-Sí, me ha dicho que pasara las mejores vacaciones de toda su vida.
-¡Que cerdo! Bueno da igual ¡Ah! -Se escondió detrás de un árbol. Regulus se acercaba hacia a mí.
-¿Compartes vagón conmigo?
-No puede, ya lo comparte conmigo -Era sorprendente ver a Lupin se tan espontáneo. Al mismo tiempo que decía esto me pasaba el brazo por la cintura. Me encogí de hombros mirando hacia Regulus.
-Al menos ven un día a mi casa a comer.
-Claro. -Le sonreí.
-Bien, te mandare una carta para especificar el día. -Remus mantenía el brazo alrededor de mi cintura y miraba a Regulus de una forma desafiante. Se dio la vuelta y se fue alejando, cuando le perdimos de vista Sirius salió con cara de espanto.
-¿Pero cómo puede ser tan cabrón y tan hijo de puta? Aprovecha que no estoy yo para invitarte a comer…y anda que tú no te quedas corta ¿Cómo has podido aceptar? -Miro a Remus que tenía aun en brazo en mi cintura.- y a ti ya te vale con el bracito, vale que es mona y todo eso pero…creía haber dejado bien claro que era mía.
Remus bufó y quitó el brazo de mi cintura, Sirius se acerco a mí y dibujo en su rostro una sonrisa seductora, muy seductora, intento pasar sus brazos por mi cintura. Me aparte de él y me dirigí a Remus, pase su brazo por mi cintura y coloque la cabeza en su hombro, el se sonrojo.
-Creo que te lo ha dejado bastante claro -James se acerco a el para cerrarle la boca, la cual se le había quedado abierta después de ver mi reacción. Entonces algo capto la atención de James, Lily, pasaba con sus amigas, cargando el baúl. James se quedo mirándola. Me acerque a él y me coloque justo al lado de su oreja.
-¿No piensas ofrecerle tu ayuda? -Me miró sorprendido, se dirigió hacia Lily.
-Lily, preciosa ¿Te llevo el baúl? -Lily se le quedo mirando.
-No, gracias, puedo yo sola.
-Es el rechazo más bonito que me han hecho en mi vida -Le gritó James mientras se alejaba. -Sabía que no iba a aceptar.
-Bueno, otro día será… ¿Vamos hiendo? -Nos dirigimos hacia el tren, por poco lo perdemos, buscamos un compartimiento vacío, no había ninguno, a excepción de uno en el que solo había una niña sentada, una niña sola. Después de discutirlo durante un largo periodo de tiempo, entre yo primera.
-Hola -La niña se giro. Tenía unos ojos grises que daba vértigo mirarlos, grandes. Parpadeo. Las comisuras de los labios las tenía ligeramente hacia a bajo y la cara pecosa. El pelo le caía por la espalda hasta la cintura, era de color rubio miel. -¿Podemos sentarnos aquí?
-Mera formalidad -Sirius entro en el compartimiento- Black, Sirius
Le ofreció la mano, ella se la estrecho y miro a su pecho, donde estaba el escudo de Gryffindor. Pasaron James, Remus y Peter. Sirius se dio cuenta que miraba el escudo.
-Sí, soy…el orgullo de la familia -Todos soltamos una risilla entre dientes. La niña nos miro desconcertada. No podía tener más de once años.
-Potter. James Potter. -Le sonrió.
-Remus Lupin.
-Peter Pettigrew.
-Sarah Bunch -Sonreí a la niña, ella me sonrió a su vez.
-¿Y tu cómo te llamas? -Sirius empezaba a preocuparme, demasiado interés por una niña tan pequeña. La niña no respondió -Eres una chica de pocas palabras ¿Eh?
-Me llamo Wendy Gohlke. -Su voz sonó angelical, como la brisa de finales de primavera que acaricia tu rostro. Mire su escudo, era una Slytherin ¿Cómo no la había visto antes con lo hermosa que era?
-¿Tu apellido es Alemán? -Lupin pregunto con intriga.
-Sí. -Miró hacia el frente, y como consecuencia me miro a mí.
-No hablas mucho ¿No?- Sirius otra vez. Wendy negó con la cabeza y saco un libro de su baúl. El libro estaba forrado. -Bueno… ¿Qué vais a hacer estas vacaciones?
-Yo…soportarte.-Todos nos reímos.
-Yo me voy a visitar a la familia. -Todos bajamos la vista ¿Es que era Peter aquí el único que tenía familia?
-Yo no lo sé…-Lupin nunca sabía lo que iba a hacer en vacaciones.
-Yo iré a tu casa, Sirius y…bueno, me quedare por ahí paseando.
-¿Dónde viven tus tíos?- ¿Tíos?
-¿Por qué? ¿Vas a hacerme una visita?
-Viven en el número 12 de Privet Drive, Little Whinging, en Surrey.
-Bien, esta cerca de Londres y es una zona cara y privada…
-Sí, digamos que mi…tío se gana bien la vida.
-Bueno, podremos y forjarte mala reputación.
-No, James ni se te ocurra. -Nos dimos cuenta que la niña nos estaba mirando por encima del libro.
-¿Y tú que harás Wendy? -James intento parecer lo más amable que pudo.
-Mi papá está fuera y mi mamá, cuando mi papá no está, siempre se va con otra persona, yo me quedo con Tigki, nuestro elfo domestico. -Ahora nos quedamos todos callados, la niña volvió a su libro, estábamos ante un caso de infidelidad ¿Pero cómo podía ser la niña tan inocente para no darse cuenta…? En realidad no me importaba demasiado, era problema de la niña, en estos aspectos solía tener una postura muy egoísta.
-Hey –dije en voz alta. Se me había ocurrido una idea brillante. – un día de estos, podríamos ir al callejón diagon.
-¡Sí! –Dijo James.- Porque no hoy ¿Qué Sirius, te va bien?
-Sí, sí –Bromeo- No tengo nada que hacer.
-Ah –Reí- ¿Os venís?
-Claro –Dijo Peter con una ancha sonrisa.
-Sí…supongo. –Dijo Lupin, despegando su cara del libro.
-Bien. Quedamos…
-En el caldero chorreante –me interrumpió James.
-Sí aunque… ¿No nos iría mejor viajar con polvos flu?
-Claro, nosotros, desde mi casa. Pero tu casa es una casa muggle. –Junte los labios.
-Siempre puedo ir a tu casa en escoba, y viajamos desde ahí.
-Me parece bien. A las 16:00 en mi casa.
-Vale, porque, no voy a ir en escoba hasta Londres. –Todos nos reímos. La niña había dejado el libro, y ahora nos miraba mientras sostenía un cuaderno en la mano. –¿Qué dibujas? –Le pregunté. Ella me lo mostró.

-Wow es… es muy bueno. –Dijo Lupin, mientras lo cogía para verlo mejor.
-Es que un día os vi en el patio, y empecé este dibujo. Ahora estaba aquí, sentada enfrente de vosotros. No he podido resistir la tentación de mejorar las facciones. He notado que Pettigrew muchas veces va medio rezagado, hice bien en ponerlo en el fondo. He notado que Sirius tiene hoyuelos y James el pelo muy alborotado. –Al final de esto se rió.- A y, que Bunch tiene la piel pecosa.
-Y de mi no has notado nada –La niña se sonrojó. –Es que a ti. Ya te había dibujado muy bien. Y además…tenía que especificar la sonrisa de pánico de Potter –Soltó una risilla- La sonrisa burlona de Bunch, que por cierto, tiene un beso escondido –Señalo el lado derecho. Sirius cogió el papel y lo miro fijamente.- Sí, sí, ahí, en el lado derecho ¿Es que no lo veis? –Automáticamente todos me miraron.- La sonrisa perfecta de Sirius. Y… -Sonrió. Lupin sonrió también.
-¡Oh! También tengo otro retrato. De Sarah… lo empecé a hacer en la sala común.


Era realmente muy bueno. Estaba hecho a tinta de hecho. Aunque lo que más me sorprendía de todo esto era…
-Me sorprende que siendo sangre limpia, trabajes con las manos, como los muggles ¿Lo saben tus padres?
-¡No por favor! –Dijo arrebatándonos los dibujos de las manos-. ¡No se lo digas! Mi padre no me dejara pintar si se entera ¡Y yo quiero ser retratista! No maga, ni auror, no quiero estudiar magia teórica ¡Quiero estudiar arte! –Solté una risotada cruel. Como las de mi padre.
-Tú…tienes las mismas posibilidades de estudiar arte, de que yo sea carpintero.
-Sarah no seas cruel… -dijo Sirius- Seguro que serán una gran artista.
Ella sonrió. Me apoyé en el hombro de james, estaba cansada. Me dormí. Sentí unos golpecitos en mi hombro.
-Sarah, ya hemos llegado. -James no se cortaba un pelo, me despertaba gritando. La niña ya había desaparecido. Cogí mi baúl, pesaba lo suyo, salí del tren. James vio a Lily y se le acercó para decirle algo, Lily (Como cabía esperar) le mando a freír monas. Miré a todos los lados en busca de mi primo, de pronto, lo vi, ahí parado.
-¡Sarah!
-¡John! –Me lance a sus brazos. – Oh espero que no te importe.
-¿El qué?
-Después de comer, me voy al callejón diagon, con unos amigos.
-Bueno, bueno…si quieres. –íbamos andando, por la estación, y ya estábamos fuera. Subí al coche y partimos a pasa. A Privet Drive. Allí nos esperaba Mary. Una encantadora mujercilla. Pequeña, con el pelo dorado y ligeramente ondulado que le caía anudado por una trenza.
-¡Cuánto tiempo! ¡Cuánto tiempo sin verte! –Me dijo mientras me abrazaba.- Me mata. Lo prometo. Me mata que te tengamos que llevar a ese internado.
-¡Oh! Es igual, me lo paso bien, al fin y al cabo. –claro que Mary no sabía nada de la magia. Ya que si él era un squib ¿Por qué no mantenerla al margen? Era por su seguridad.
Comimos. Sopa, y de segundo pollo. Mary cocinaba genial. Subía a mi habitación y me tumbe en la cama. Cerré los ojos.
-Ah mierda –Salté de la cama. Baje al salón, donde estaban Mary y John. Miré el reloj ¡Ya eran casi las 16:00.- M-me tengo que ir. Volveré a la hora de dormir. Lo prometo.
-Bueno vete. –Me dijo John con pesadez. Fui al patio trasero y cogí mi escoba de entre los matorrales, donde la había dejado por última vez. Afortunadamente, seguía ahí.
Viaje en escoba lo más rápido que pude, como quien huye de una bludger. Finalmente llegue a Casa de James, despeinada y con los zapatos atados a la escoba a las 16:10.
-A buenas horas. –Me dijo James abriendo la puerta, aunque al ver mis pintas, se echo a reír.
-Iba a decir que si habías tardado tanto en maquillarte pero…se ve que no –y los dos siguieron riéndose. Deje mi escoba al lado de la de James y salude a sus padres. Después de ver como desaparecían Sirius y James entre en la chimenea.
-¡Callejón diagon! –Grité. Y un montón de llamas verdes me consumieron.

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