Je ne sais pas pourquoi, mais aujourd'hui, je veux voir toi

Je ne sais pas pourquoi, mais aujourd'hui, je veux voir toi
Just one touch, just one smile

viernes, 25 de mayo de 2012

On our way.



Repase mi baúl. Lo tenía todo. Lo cerré, cargué con mi baúl. Baje las escaleras. De repente, Regulus se colocó delante mí, deje el baúl en el suelo.
-Adivina quién va a pasar las mejores vacaciones de su vida.
-¿Tú?
-¡Yo!
-¿Y a que se debe dicha alegría?
-A que el idiota de mi hermano no estará para amargarnos la fiesta, se queda aquí, en Hogwarts.
-Y… ¿Por qué? -A quien se le ocurre, yo sabía la verdad.
-¡Yo que sé! Creo que su simpática novia se queda y…ya sabes. –Miró hacia abajo, pero luego volvió a subir la vista y a sonreírme.
-Sí, ya se. -Fije la vista en el suelo y seguí mi camino. Mire de reojo, el iba a coger su baúl. Debía avisar a Sirius, no sé cómo lo iban a hacer…en cualquier momento podía entrar alguien y verle. Fui hacia Hosemade, habíamos quedado en las tres escobas antes de llegar a la estación, para tener más ojos que vigilaran, en el fondo, esto les divertía.
-¡Hola! -Sirius estaba lleno de adrenalina. James puso los ojos en blanco, igual que Remus y Peter sonrió. -¿Has hablado con Regulus?
-Sí…
-¿Qué te ha dicho? ¿Se lo ha tragado?
-Sí, me ha dicho que pasara las mejores vacaciones de toda su vida.
-¡Que cerdo! Bueno da igual ¡Ah! -Se escondió detrás de un árbol. Regulus se acercaba hacia a mí.
-¿Compartes vagón conmigo?
-No puede, ya lo comparte conmigo -Era sorprendente ver a Lupin se tan espontáneo. Al mismo tiempo que decía esto me pasaba el brazo por la cintura. Me encogí de hombros mirando hacia Regulus.
-Al menos ven un día a mi casa a comer.
-Claro. -Le sonreí.
-Bien, te mandare una carta para especificar el día. -Remus mantenía el brazo alrededor de mi cintura y miraba a Regulus de una forma desafiante. Se dio la vuelta y se fue alejando, cuando le perdimos de vista Sirius salió con cara de espanto.
-¿Pero cómo puede ser tan cabrón y tan hijo de puta? Aprovecha que no estoy yo para invitarte a comer…y anda que tú no te quedas corta ¿Cómo has podido aceptar? -Miro a Remus que tenía aun en brazo en mi cintura.- y a ti ya te vale con el bracito, vale que es mona y todo eso pero…creía haber dejado bien claro que era mía.
Remus bufó y quitó el brazo de mi cintura, Sirius se acerco a mí y dibujo en su rostro una sonrisa seductora, muy seductora, intento pasar sus brazos por mi cintura. Me aparte de él y me dirigí a Remus, pase su brazo por mi cintura y coloque la cabeza en su hombro, el se sonrojo.
-Creo que te lo ha dejado bastante claro -James se acerco a el para cerrarle la boca, la cual se le había quedado abierta después de ver mi reacción. Entonces algo capto la atención de James, Lily, pasaba con sus amigas, cargando el baúl. James se quedo mirándola. Me acerque a él y me coloque justo al lado de su oreja.
-¿No piensas ofrecerle tu ayuda? -Me miró sorprendido, se dirigió hacia Lily.
-Lily, preciosa ¿Te llevo el baúl? -Lily se le quedo mirando.
-No, gracias, puedo yo sola.
-Es el rechazo más bonito que me han hecho en mi vida -Le gritó James mientras se alejaba. -Sabía que no iba a aceptar.
-Bueno, otro día será… ¿Vamos hiendo? -Nos dirigimos hacia el tren, por poco lo perdemos, buscamos un compartimiento vacío, no había ninguno, a excepción de uno en el que solo había una niña sentada, una niña sola. Después de discutirlo durante un largo periodo de tiempo, entre yo primera.
-Hola -La niña se giro. Tenía unos ojos grises que daba vértigo mirarlos, grandes. Parpadeo. Las comisuras de los labios las tenía ligeramente hacia a bajo y la cara pecosa. El pelo le caía por la espalda hasta la cintura, era de color rubio miel. -¿Podemos sentarnos aquí?
-Mera formalidad -Sirius entro en el compartimiento- Black, Sirius
Le ofreció la mano, ella se la estrecho y miro a su pecho, donde estaba el escudo de Gryffindor. Pasaron James, Remus y Peter. Sirius se dio cuenta que miraba el escudo.
-Sí, soy…el orgullo de la familia -Todos soltamos una risilla entre dientes. La niña nos miro desconcertada. No podía tener más de once años.
-Potter. James Potter. -Le sonrió.
-Remus Lupin.
-Peter Pettigrew.
-Sarah Bunch -Sonreí a la niña, ella me sonrió a su vez.
-¿Y tu cómo te llamas? -Sirius empezaba a preocuparme, demasiado interés por una niña tan pequeña. La niña no respondió -Eres una chica de pocas palabras ¿Eh?
-Me llamo Wendy Gohlke. -Su voz sonó angelical, como la brisa de finales de primavera que acaricia tu rostro. Mire su escudo, era una Slytherin ¿Cómo no la había visto antes con lo hermosa que era?
-¿Tu apellido es Alemán? -Lupin pregunto con intriga.
-Sí. -Miró hacia el frente, y como consecuencia me miro a mí.
-No hablas mucho ¿No?- Sirius otra vez. Wendy negó con la cabeza y saco un libro de su baúl. El libro estaba forrado. -Bueno… ¿Qué vais a hacer estas vacaciones?
-Yo…soportarte.-Todos nos reímos.
-Yo me voy a visitar a la familia. -Todos bajamos la vista ¿Es que era Peter aquí el único que tenía familia?
-Yo no lo sé…-Lupin nunca sabía lo que iba a hacer en vacaciones.
-Yo iré a tu casa, Sirius y…bueno, me quedare por ahí paseando.
-¿Dónde viven tus tíos?- ¿Tíos?
-¿Por qué? ¿Vas a hacerme una visita?
-Viven en el número 12 de Privet Drive, Little Whinging, en Surrey.
-Bien, esta cerca de Londres y es una zona cara y privada…
-Sí, digamos que mi…tío se gana bien la vida.
-Bueno, podremos y forjarte mala reputación.
-No, James ni se te ocurra. -Nos dimos cuenta que la niña nos estaba mirando por encima del libro.
-¿Y tú que harás Wendy? -James intento parecer lo más amable que pudo.
-Mi papá está fuera y mi mamá, cuando mi papá no está, siempre se va con otra persona, yo me quedo con Tigki, nuestro elfo domestico. -Ahora nos quedamos todos callados, la niña volvió a su libro, estábamos ante un caso de infidelidad ¿Pero cómo podía ser la niña tan inocente para no darse cuenta…? En realidad no me importaba demasiado, era problema de la niña, en estos aspectos solía tener una postura muy egoísta.
-Hey –dije en voz alta. Se me había ocurrido una idea brillante. – un día de estos, podríamos ir al callejón diagon.
-¡Sí! –Dijo James.- Porque no hoy ¿Qué Sirius, te va bien?
-Sí, sí –Bromeo- No tengo nada que hacer.
-Ah –Reí- ¿Os venís?
-Claro –Dijo Peter con una ancha sonrisa.
-Sí…supongo. –Dijo Lupin, despegando su cara del libro.
-Bien. Quedamos…
-En el caldero chorreante –me interrumpió James.
-Sí aunque… ¿No nos iría mejor viajar con polvos flu?
-Claro, nosotros, desde mi casa. Pero tu casa es una casa muggle. –Junte los labios.
-Siempre puedo ir a tu casa en escoba, y viajamos desde ahí.
-Me parece bien. A las 16:00 en mi casa.
-Vale, porque, no voy a ir en escoba hasta Londres. –Todos nos reímos. La niña había dejado el libro, y ahora nos miraba mientras sostenía un cuaderno en la mano. –¿Qué dibujas? –Le pregunté. Ella me lo mostró.

-Wow es… es muy bueno. –Dijo Lupin, mientras lo cogía para verlo mejor.
-Es que un día os vi en el patio, y empecé este dibujo. Ahora estaba aquí, sentada enfrente de vosotros. No he podido resistir la tentación de mejorar las facciones. He notado que Pettigrew muchas veces va medio rezagado, hice bien en ponerlo en el fondo. He notado que Sirius tiene hoyuelos y James el pelo muy alborotado. –Al final de esto se rió.- A y, que Bunch tiene la piel pecosa.
-Y de mi no has notado nada –La niña se sonrojó. –Es que a ti. Ya te había dibujado muy bien. Y además…tenía que especificar la sonrisa de pánico de Potter –Soltó una risilla- La sonrisa burlona de Bunch, que por cierto, tiene un beso escondido –Señalo el lado derecho. Sirius cogió el papel y lo miro fijamente.- Sí, sí, ahí, en el lado derecho ¿Es que no lo veis? –Automáticamente todos me miraron.- La sonrisa perfecta de Sirius. Y… -Sonrió. Lupin sonrió también.
-¡Oh! También tengo otro retrato. De Sarah… lo empecé a hacer en la sala común.


Era realmente muy bueno. Estaba hecho a tinta de hecho. Aunque lo que más me sorprendía de todo esto era…
-Me sorprende que siendo sangre limpia, trabajes con las manos, como los muggles ¿Lo saben tus padres?
-¡No por favor! –Dijo arrebatándonos los dibujos de las manos-. ¡No se lo digas! Mi padre no me dejara pintar si se entera ¡Y yo quiero ser retratista! No maga, ni auror, no quiero estudiar magia teórica ¡Quiero estudiar arte! –Solté una risotada cruel. Como las de mi padre.
-Tú…tienes las mismas posibilidades de estudiar arte, de que yo sea carpintero.
-Sarah no seas cruel… -dijo Sirius- Seguro que serán una gran artista.
Ella sonrió. Me apoyé en el hombro de james, estaba cansada. Me dormí. Sentí unos golpecitos en mi hombro.
-Sarah, ya hemos llegado. -James no se cortaba un pelo, me despertaba gritando. La niña ya había desaparecido. Cogí mi baúl, pesaba lo suyo, salí del tren. James vio a Lily y se le acercó para decirle algo, Lily (Como cabía esperar) le mando a freír monas. Miré a todos los lados en busca de mi primo, de pronto, lo vi, ahí parado.
-¡Sarah!
-¡John! –Me lance a sus brazos. – Oh espero que no te importe.
-¿El qué?
-Después de comer, me voy al callejón diagon, con unos amigos.
-Bueno, bueno…si quieres. –íbamos andando, por la estación, y ya estábamos fuera. Subí al coche y partimos a pasa. A Privet Drive. Allí nos esperaba Mary. Una encantadora mujercilla. Pequeña, con el pelo dorado y ligeramente ondulado que le caía anudado por una trenza.
-¡Cuánto tiempo! ¡Cuánto tiempo sin verte! –Me dijo mientras me abrazaba.- Me mata. Lo prometo. Me mata que te tengamos que llevar a ese internado.
-¡Oh! Es igual, me lo paso bien, al fin y al cabo. –claro que Mary no sabía nada de la magia. Ya que si él era un squib ¿Por qué no mantenerla al margen? Era por su seguridad.
Comimos. Sopa, y de segundo pollo. Mary cocinaba genial. Subía a mi habitación y me tumbe en la cama. Cerré los ojos.
-Ah mierda –Salté de la cama. Baje al salón, donde estaban Mary y John. Miré el reloj ¡Ya eran casi las 16:00.- M-me tengo que ir. Volveré a la hora de dormir. Lo prometo.
-Bueno vete. –Me dijo John con pesadez. Fui al patio trasero y cogí mi escoba de entre los matorrales, donde la había dejado por última vez. Afortunadamente, seguía ahí.
Viaje en escoba lo más rápido que pude, como quien huye de una bludger. Finalmente llegue a Casa de James, despeinada y con los zapatos atados a la escoba a las 16:10.
-A buenas horas. –Me dijo James abriendo la puerta, aunque al ver mis pintas, se echo a reír.
-Iba a decir que si habías tardado tanto en maquillarte pero…se ve que no –y los dos siguieron riéndose. Deje mi escoba al lado de la de James y salude a sus padres. Después de ver como desaparecían Sirius y James entre en la chimenea.
-¡Callejón diagon! –Grité. Y un montón de llamas verdes me consumieron.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Go away from him..


Solo faltaba una semana para que empezaran las vacaciones de navidad, la escuela era cachondeo absoluto. Yo sabía que la gente hablaba de mí a mis espaldas, pero menos. Sabía que a lo largo del año los rumores se irían apaciguando…mas que nada, por que ya no iba tanto con Sirius, optaba por ir a la izquierda de james.
La gente, empezaba a creer que yo mantenía una especie de relación con Regulus, ya que frecuentaba muy a menudo su compañía, cosa que podía ir en mi contra o en mi favor. Unos pensaban que nunca me había tirado a Sirius, y otros que le ponían los cuernos con su hermano. En cualquier caso, no era ninguno de los dos.
Me senté en el césped, Sirius, Peter (que venia con nosotros), James y Lupin se sentaron a mi lado. El suelo estaba frío y olía a tierra mojada; todo estaba nevado, una manta blanca se extendía por los campos de Hogwarts, era precioso.
-¿Os quedáis u os vais?
-Me voy -Dijo Lupin despegando los ojos de el lago.
-Me voy -Peter sonreía. Creo que se sentía aceptado.
-Yo también -James miraba distraído los culos de las chicas que acababan de pasar. Le pegue una colleja.
-Y yo…-Me apoye en el árbol. Suspire.
-Yo también. Y decía esto para preguntarte, James, si puedo ir a pasar la navidad a tu casa -Dijo Sirius e hizo un puchero.
-Claro, no creo que a mis padres les importe.
-¡Bien! Espero que mis padres no ve vean, ya que les voy a decir que me quedo en Hogwarts.
-Bueno.
-¿Y que vas a hacer con Regulus? -Con el nadie había contado. Se miraron unos a otros y se quedaron en silencio.
-Pero bueno Sarah, estas rompiendo las reglas, no se puede ser tan inteligente. -Me reí, pero a Sirius no le hizo ninguna gracia.
-¡Tu siempre pensando en mi hermano! -Peter fue el único que se rió. Sirius y yo le lanzamos miradas fulminantes.
-¿Qué propones? -James parecía el único interesado en ese asunto.
-Nada, sólo no se lo digas y huye un poco de el, ya sabes, lo típico.
-Sí, puede llegar a ser efectivo -Arquee las cejas ¿Efectivo? Este tío era idiota, peor, bipolar, hace un par de semanas me besaba en los baños y ahora sigue saliendo con Mandy ¿Es que no tiene ni un poco de decencia?
-Bueno, yo me voy, tengo que…estudiar.
-¿Estudiar? Tu, desde cuando estudias, si te sabes todo nada mas decirlo el profesor…
-Déjame en paz. -El susurro solo lo habían oído James y Sirius, los cuales se giraron para ver como me iba. Mientras andaba, por mi rostro se caían dos gotas de agua salada, que eran imitadas por sus acompañantes, hasta formar un río. Me choque, alce la vista. Lily, la perfección humana. Me separe de ella y continué mi camino.
-¿Qué te pasa? -Se giro ¿le suponía algún esfuerzo hablarme? Lo lancé una mirada fulminante. 

-Nada.
-¿Te ha dejado James? -¿Qué?
-¿Cómo puedes llegar a suponer que salgo con el? -Lily se echo a llorar.- ¿Que te pasa criatura?
-Yo no se que hacer. Yo pensaba que estaba contigo y sólo me quería por capricho y que tu, cómo le engañabas con su mejor amigo no le decías nada…es que estoy tan perdida, pero no se lo podía decir a nadie, porque como siempre me enfado con el, mis amigas no me entenderían. -Hay que ver la imaginación que tiene esta chiquilla.
-Lily, yo lloraba por que Sirius es un gilipollas mental y no me hace caso -Lily rió. Creo que sentía que alguien le entendía por fin - pero he entendido que nosotras no debemos llorar por los chicos, sino ellos por nosotras, así que hasta que no vea a Sirius llorar, no pienso hacerle mas caso.
-¿Qué hago yo?
-Yo creo que tendrías que hacerte la difícil durante unos cuantos meses mas y…cuando veas que está realmente desesperado, y que no intenta salir con otra chica…No, mira lo que vas ha hacer es dejarle claro que no quieres salir con un mujeriego y, cuando deje de salir con chicas para solo dedicarse a intentar seducirte, entonces, ya puedes salir con el, si tu quieres claro ¿Entiendes?
-Creo que si…
-¡Bien! Pues eso, hasta luego…-Se fue por un pasillo pensativa, mirando hacia arriba. Yo me fui a la sala común de Slytherin, estaba demasiado cansada para ir a la biblioteca.


martes, 1 de mayo de 2012


Hay dos razones por las que es bueno irte a dormir sin ponerte pijama; la primera, porque no te tienes que cambiar cuando estas cansado por la noche y la segunda porque no te tienes que vestir por la mañana, aparte de esas dos razones, no hay ninguna mas. Todo lo demás con pegas, y una de ellas es que te despiertas con la ropa arrugada…
Lo pude comprobar cuando entre en el gran comedor y vi a James, Lupin y Sirius con los uniformes arrugados. Ya sabía que me iba a reír hoy.
-¿Dónde estuviste ayer por la noche? -Harriet me hablaba acalorada. Severus y yo intercambiamos una mirada de complicidad.

-No te interesa, y además ¿Por qué piensas que te lo iba a decir? -Harriet se puso roja de ira. Yo me reí.
-Te has tirado a Sirius Black -El grito de Debbie había provocado que tuviera la sensación de que todas las miradas del comedor se centraran en mi. Regulus se había girado, y me miraba con una expresión de dolor, yo sabía que estaba pensando
-Cállate Debbie, no tienes ningún derecho a meterte en nuestra conversación -Harriet le leyó la cartilla, pero ya era demasiado tarde. Eso iba a ser una bomba. Empecé a marearme. La cabeza me daba vueltas y lo veía todo azul. Me levante. Me fui corriendo hacia los baños del segundo piso, entre, mire a Myrtle, no me dijo nada, debía llevar muy mala cara. Me encerré en un baño. Me senté en el suelo. Mi respiración era entrecortada ¿Tan nerviosa me había puesto? Solo…por un rumor. En realidad si que había estado con elrnpero…había ido a buscar una flor. Oí pasos.
-¿Sarah? ¿Estás ahí? -Me levante pero no conteste. Era Sirius. -Sarah sal, esto nos incumbe a los dos…se que estás ahí, no me obligues a usar la fuerza.
-Si, pero a ti no te importa. -Abrió la puerta del baño, entro y la cerró. Myrtle empezó a cantar.
-Será verdad ¿Será verdad lo que cuentan? Sarah y Sirius, sentados en un banco, se dan besitos y abracitos… -Myrtle se estaba poniendo insoportable.
-¡Cállate! -Sirius dio un golpe a la puerta. Toda la línearnde baños se tambaleo. Sirius se empezó a acercar a mí.
-No tiene porque ser así si tú no quieres. -¿El que? Le mire con cara de sorpresa. El miro mis labios. Sus labios se acercaron a los míos, se posaron como una mariposa en una flor, cálidos, se abrieron, como una flor por la mañana, me acompase a ellos, cambiaron de dirección, su lengua choco en mis dientes. Me tiro hacia atrás, me agarro de la cintura. Mis manos fueron a su pelo, suave. Demasiado febril. Me separe, abrió los ojos. Pupilas dilatas.
-¿Qué has tomado?

-Nada. -Estaba realmente desconcertada. Yo quería confiar en el pero por alguna razón, no podía. Salí del baño. Estaba agobiada. Corrí hacia la salida, cambie de dirección. Me choque. Me caí ¿Regulus?
-¿Es verdad?
-¿El que?
-Que te has acostado con mi hermano.
-No
-No te creo.
-Debes hacerlo.
-¿Porque?
-Por nada, la verdad es que no me serviría para nada que me creyeras.
-Así que todo se resume en eso ¿No?
-¡Si! -Me fui corriendo, me acababa de acordar que aun no le había dado las flores a Severus. Por su culpa, por su culpa estaba en este lió…Entre en la sala común, cogí las flores, no había nadie ¿Dónde podía estar Severus?
-Aquí estoy -Me gire, ahí estaba.
-¿Cómo has sabido…?
-Eso no importa. -Le di las flores.
-No me lo vas a preguntar ¿Verdad?
-No. Se que es mentida. -Lo que me sorprendió fue que no serndigno a disculparse, pero no se lo reproche.
-Oye, tu padre...¿Era muggle ,no? -Me miró con cara de odio.
-¿Que quieres?
-Tu...¿Sabes algo de biología humana? -Me senté en el banco.
-¿Porque?
-Bueno...me podrías...responder a una pregunta.
-Mmm
-¿Cual puede ser la causa de...pupilas dilatadas? -Me miró, suspicaz, como si no se fiara de mi pregunta...era solo una pregunta. 
-¿Porque? ¿tengo yo las pupilas dilatas?
-No, no, no... es solo...
-Sirius.
-No. -Me volvió a mirar.
-Bueno, puede haberse tomando una sustancia tóxica o... estar con la persona con la que se ha enamorado...
-¿De verdad?
-Sí, pero en verdad eso es cultura general... -Eso significa que el...me quiere. (O en el peor de los casos que llevaba un colocón)

domingo, 29 de abril de 2012

Just RUN



¡Maldita semana! El alma me pesa de no dormir. Ya no me atrevo a dirigirle la palabra a Sirius, si al menos me pidiera la pluma alguna vez…o tinta, o pergamino ¡O cualquier cosa , por el amor de dios! Y aunque lo hiciera no se lo dejaría.

Subí al segundo piso, me dirigí hacia el baño de las chicas. Entre.

-Hola Myrtle -Salude al fantasma, una antigua alumna de Ravenclaw, asesinada en la escuela, por el basilisco. La niña chillo y se metió en el retrete. Suspire.

-¿A qué has venido? -Su áspera voz sonaba amenazante.

-A mear.
-Que fina ella. -Le hice una mueca y me metí en el baño. Me senté en el retrete; en realidad no tenía que ir al baño, solo pensar…sola. Empecé a pensar en lo maravilloso que sería tener el mapa de los merodeadores, poder ver quien va y quien viene. Aunque siempre estaba a mi disposición…no es que james fuera muy manejable pero, yo ya tenía mano para los chiquillos.  Oí unos pasos.
-Myrtle ¿Has visto a Sarah?
-Se encerró en el baño hace cinco minutos.
-¿Sarah? -La voz de Severus resonó en los baños. Salí de mi retrete.
-¿Qué? ¿No te has para a pensar que estaba meando?
-Una persona no tarda cinco minutos en mear. Necesito un ingrediente que no tengo para la poción…
-¿Y no puedes, por una vez en tu vida, buscártelo tu?
-Ese fue el trato. Tú me buscas los ingredientes y yo la intento tener lista para antes de la final.
-Bueno. Sabes al menos donde puedo encontrarla.
-Sí, y está cerca además; en el bosque prohibido -Un escalofrió me recorrió el cuerpo.
-¿Tienes miedo?
-No… ¿Por qué?
-Bueno…me ha parecido oler a ello por aquí.
-Serás tú, además, por algo no quieres ir.  Dime qué pinta tiene.
-Bueno es como una especie de lila pero de color amarillo y con puntos marrones.
-Vale. Iré por la noche… -Mire el reloj- Mierda, si no me doy prisa llegare tarde a transformaciones.
Corrí hacia la clase, entre cuidadosamente, aun no llegaba tarde. Me senté en un pupitre separado. Observe mí alrededor. Sirius tenía un grupo de chicas al alrededor, y a Mandy sentada encima. Mandy Hartell era una chica rubia, con el pelo corto, en forma de seta, alta y delgada, la tez blanca, horrible, se le podían ver las venas bajo ella. Sirius me miro, yo aparte la vista ¡Seguro de que Mandy se estaba  regocijando ante sus amigas del novio tan fabuloso que tenía! Mandy pertenecía a la casa Hufflepuff, nada importante.
-Todos a sus asientos -La profesora McGonagall dio dos golpecitos en la cabeza de Mandy con su varita. Empezó a explicarnos la teoría del tema ¿Cómo transformar un animal en otro? ¡Qué más daba! Note que me tiraban una pelota de papel, mire hacia los lados. La abrí.
¿Celosa?

¿Celosa? ¿Yo? ¡Esto no iba a tener contestación! Era muy desafiante por su parte ¡Y el no decírmelo a la cara ya me mataba!
Después de la clase decidí que no podía ir sola ¿Y si me pasaba algo? Por ahí pasaba Remus. 
-¡Lupin! - Por fin encontraba a alguien con el que no estaba enfadada.
-¿Qué?
-¿Me acompañas a el bosque prohibido esta noche?
-¿Yo? -Asentí- ¡No! Pero estoy seguro de que Sirius y James te acompañaran gustosamente.
Puse los ojos en blanco y me encamine hacia la torre de Gryffindor, retrocedí.
-Remus ¿Cuál es la contraseña de la torre de Gryffindor?
- Corylus Avellanus -Lo repartí en mi cabeza varias veces.
-¡Ah! Gracias Remus.
Empecé a andar en dirección a la torre de Gryffindor, subí la escalera y llegue a un cuadro de, una señora bastante fea (Y gorda)
-Corylus Avellanus -La puerta se abrió. James alzo la vista para ver quien había entrado. La estancia era acogedora, tenía sillones sofás y mesas para estudiar, en una esquina una chimenea, no se parecía nada a la sala común de Slytherin.
-Vaya, vaya -Sirius se levanto de la mesa y me ofreció asiento- Si tenemos aquí al enemigo. Por esta regla de tres Mandy también puede venir y hacerme una visitita alguna que otra noche.
-¡Vamos Canuto! Últimamente parece que tengas el cerebro ahí abajo. –Dijo James, algo molesto ¿Debo suponer que se debía a que dormían en la misma habitación? Sí, supongo que sí.
-Haya paz. He venido para preguntaros si queréis acompañarme al bosque prohibido.
-Yo me apunto -Dijo james con euforia, parecía un niño con unos zapatos nuevos.
-Vale, yo también, pero solo porque te pones tan suplicante -Sirius se estiro- además, esto te viene mejor a ti que ha nosotros, así tienes el mapa de los merodeadores.
Asentí, Sirius rió. Y James alzo la cabeza.
-Bueno, nos vemos delante de la salida, yo ya me tengo que ir ¿Dentro de media hora?
-Sí, cuando todo el mundo esté durmiendo. -Me escabullí por la puerta y fui bajando para preparar ropa que fuera más apropiada para ir a buscar florecillas. Baje a las mazmorras, justo debajo del lago, donde estaba mi sala común. Necesitaba una clave para entrar.
-Emendatio -La puerta se abrió, fui directamente a mi habitación, lo había pensado mejor, no iba a cambiarme de ropa. Media hora me dije a mi misma. Vigile que nadie me viera. Me transforme en gato. Solo esperaba que Sirius no hiciera ningún comentario acerca de esto ¿Y que más me diera? Anduve hacia la puerta, hubiera mirado el reloj si hubiera tenido muñecas, entonces olisquee algo. Si, eran Sirius, James y Lupin…
Con la capa, claro. Les oí murmurar.
-Maldita sea Sirius ¿Quieres quitar tu codo de mi cara? -Ese tenía que ser Remus.
-No es mi culpa que seáis tan bajitos.
-Estatura media, amigo mío -Ese era james seguro.
-Bah, bah, bah. La escusa de los que no llegan al metro noventa.
-Metro ochenta y siete. Si lo redondeas hacia arriba…
-Bah, ochenta y cinco.
-James es el bajito, James es el bajito –Cantaron Lupin y Sirius a la vez.
-¡Bien! Lo sabía. Sarah nos ha dejado plantados. -Me transforme en humana. Alargue el brazo y les quite la capa.
-¿Cómo sabias…?
-Bueno, toda la escuela (Como mínimo, a lo mejor también ha llegado a Hosemade) ha oído vuestra conversación. Era fácil adivinar de donde venía la voz.
-Vale -James suspiro- empezaba a pensar que estaba pendiendo efecto.
-Bueno, andiamo. -Nos cubrimos todos con la capa, ahí casi no se podía respirar y, para colmo, la pierna de Sirius chocaba todo el rato con la mía. Llegamos al amparo del bosque, nos quitemos la capa.
-Bueno, aquí estamos… ¿Para qué nos has hecho venir? -Sirius se cruzo de brazos.
-Vale, sobre todo, no hagáis apuestas raras y conservad la varita…y tu sabes porque lo digo Sirius…Tenemos que encontrar una flor de color amarillo con lunares marrones, en forma de campana.
-¿Para qué? -James pregunto con curiosidad.
-Tú calla y busca. -Pasaban los segundos y los minutos; encontrábamos nada, alguno de nosotros, de vez en cuando, preguntaba si alguien, por casualidad, había encontrado una flor de esas, pero no había suerte. Lo mejor de todo es que les estaba haciendo buscar un ingrediente para la pócima de su perdición. Con esto iban a perder el partido.
-¡La tengo! -Remus soltó un grito triunfal ¡Había encontrado una colonia de flores! Cogí siete (Con raíz y todo; por si acaso) Nos encaminamos hacia la salida del bosque oscuro cuando…note que algo se movía por detrás mío.
-¿Soy yo o…hay alguien más con nosotros? -Todos nos miramos, Sirius se transformo automáticamente en un perro grande, del tamaño de un oso y se puso delante de mí. Muy considerado por su parte. James se puso delante de Sirius.
-A mi señal -Susurro James- Todos salimos corriendo y nos vamos a nuestras respectivas habitaciones. 1…2…3…Expecto Patronum. ¡Ya!




Empecé a correr como si estuviera poseída, los demás hicieron lo mismo. Entre en el castillo, no me preocupe lo más mínimo que mis misadas se oyera, tampoco se me ocurrió transformarme en gato. Baje a las mazmorras, grite la contraseña, subí a m habitación y me metí en la cama sin ponerme el pijama.