Je ne sais pas pourquoi, mais aujourd'hui, je veux voir toi

Je ne sais pas pourquoi, mais aujourd'hui, je veux voir toi
Just one touch, just one smile

domingo, 29 de abril de 2012

Just RUN



¡Maldita semana! El alma me pesa de no dormir. Ya no me atrevo a dirigirle la palabra a Sirius, si al menos me pidiera la pluma alguna vez…o tinta, o pergamino ¡O cualquier cosa , por el amor de dios! Y aunque lo hiciera no se lo dejaría.

Subí al segundo piso, me dirigí hacia el baño de las chicas. Entre.

-Hola Myrtle -Salude al fantasma, una antigua alumna de Ravenclaw, asesinada en la escuela, por el basilisco. La niña chillo y se metió en el retrete. Suspire.

-¿A qué has venido? -Su áspera voz sonaba amenazante.

-A mear.
-Que fina ella. -Le hice una mueca y me metí en el baño. Me senté en el retrete; en realidad no tenía que ir al baño, solo pensar…sola. Empecé a pensar en lo maravilloso que sería tener el mapa de los merodeadores, poder ver quien va y quien viene. Aunque siempre estaba a mi disposición…no es que james fuera muy manejable pero, yo ya tenía mano para los chiquillos.  Oí unos pasos.
-Myrtle ¿Has visto a Sarah?
-Se encerró en el baño hace cinco minutos.
-¿Sarah? -La voz de Severus resonó en los baños. Salí de mi retrete.
-¿Qué? ¿No te has para a pensar que estaba meando?
-Una persona no tarda cinco minutos en mear. Necesito un ingrediente que no tengo para la poción…
-¿Y no puedes, por una vez en tu vida, buscártelo tu?
-Ese fue el trato. Tú me buscas los ingredientes y yo la intento tener lista para antes de la final.
-Bueno. Sabes al menos donde puedo encontrarla.
-Sí, y está cerca además; en el bosque prohibido -Un escalofrió me recorrió el cuerpo.
-¿Tienes miedo?
-No… ¿Por qué?
-Bueno…me ha parecido oler a ello por aquí.
-Serás tú, además, por algo no quieres ir.  Dime qué pinta tiene.
-Bueno es como una especie de lila pero de color amarillo y con puntos marrones.
-Vale. Iré por la noche… -Mire el reloj- Mierda, si no me doy prisa llegare tarde a transformaciones.
Corrí hacia la clase, entre cuidadosamente, aun no llegaba tarde. Me senté en un pupitre separado. Observe mí alrededor. Sirius tenía un grupo de chicas al alrededor, y a Mandy sentada encima. Mandy Hartell era una chica rubia, con el pelo corto, en forma de seta, alta y delgada, la tez blanca, horrible, se le podían ver las venas bajo ella. Sirius me miro, yo aparte la vista ¡Seguro de que Mandy se estaba  regocijando ante sus amigas del novio tan fabuloso que tenía! Mandy pertenecía a la casa Hufflepuff, nada importante.
-Todos a sus asientos -La profesora McGonagall dio dos golpecitos en la cabeza de Mandy con su varita. Empezó a explicarnos la teoría del tema ¿Cómo transformar un animal en otro? ¡Qué más daba! Note que me tiraban una pelota de papel, mire hacia los lados. La abrí.
¿Celosa?

¿Celosa? ¿Yo? ¡Esto no iba a tener contestación! Era muy desafiante por su parte ¡Y el no decírmelo a la cara ya me mataba!
Después de la clase decidí que no podía ir sola ¿Y si me pasaba algo? Por ahí pasaba Remus. 
-¡Lupin! - Por fin encontraba a alguien con el que no estaba enfadada.
-¿Qué?
-¿Me acompañas a el bosque prohibido esta noche?
-¿Yo? -Asentí- ¡No! Pero estoy seguro de que Sirius y James te acompañaran gustosamente.
Puse los ojos en blanco y me encamine hacia la torre de Gryffindor, retrocedí.
-Remus ¿Cuál es la contraseña de la torre de Gryffindor?
- Corylus Avellanus -Lo repartí en mi cabeza varias veces.
-¡Ah! Gracias Remus.
Empecé a andar en dirección a la torre de Gryffindor, subí la escalera y llegue a un cuadro de, una señora bastante fea (Y gorda)
-Corylus Avellanus -La puerta se abrió. James alzo la vista para ver quien había entrado. La estancia era acogedora, tenía sillones sofás y mesas para estudiar, en una esquina una chimenea, no se parecía nada a la sala común de Slytherin.
-Vaya, vaya -Sirius se levanto de la mesa y me ofreció asiento- Si tenemos aquí al enemigo. Por esta regla de tres Mandy también puede venir y hacerme una visitita alguna que otra noche.
-¡Vamos Canuto! Últimamente parece que tengas el cerebro ahí abajo. –Dijo James, algo molesto ¿Debo suponer que se debía a que dormían en la misma habitación? Sí, supongo que sí.
-Haya paz. He venido para preguntaros si queréis acompañarme al bosque prohibido.
-Yo me apunto -Dijo james con euforia, parecía un niño con unos zapatos nuevos.
-Vale, yo también, pero solo porque te pones tan suplicante -Sirius se estiro- además, esto te viene mejor a ti que ha nosotros, así tienes el mapa de los merodeadores.
Asentí, Sirius rió. Y James alzo la cabeza.
-Bueno, nos vemos delante de la salida, yo ya me tengo que ir ¿Dentro de media hora?
-Sí, cuando todo el mundo esté durmiendo. -Me escabullí por la puerta y fui bajando para preparar ropa que fuera más apropiada para ir a buscar florecillas. Baje a las mazmorras, justo debajo del lago, donde estaba mi sala común. Necesitaba una clave para entrar.
-Emendatio -La puerta se abrió, fui directamente a mi habitación, lo había pensado mejor, no iba a cambiarme de ropa. Media hora me dije a mi misma. Vigile que nadie me viera. Me transforme en gato. Solo esperaba que Sirius no hiciera ningún comentario acerca de esto ¿Y que más me diera? Anduve hacia la puerta, hubiera mirado el reloj si hubiera tenido muñecas, entonces olisquee algo. Si, eran Sirius, James y Lupin…
Con la capa, claro. Les oí murmurar.
-Maldita sea Sirius ¿Quieres quitar tu codo de mi cara? -Ese tenía que ser Remus.
-No es mi culpa que seáis tan bajitos.
-Estatura media, amigo mío -Ese era james seguro.
-Bah, bah, bah. La escusa de los que no llegan al metro noventa.
-Metro ochenta y siete. Si lo redondeas hacia arriba…
-Bah, ochenta y cinco.
-James es el bajito, James es el bajito –Cantaron Lupin y Sirius a la vez.
-¡Bien! Lo sabía. Sarah nos ha dejado plantados. -Me transforme en humana. Alargue el brazo y les quite la capa.
-¿Cómo sabias…?
-Bueno, toda la escuela (Como mínimo, a lo mejor también ha llegado a Hosemade) ha oído vuestra conversación. Era fácil adivinar de donde venía la voz.
-Vale -James suspiro- empezaba a pensar que estaba pendiendo efecto.
-Bueno, andiamo. -Nos cubrimos todos con la capa, ahí casi no se podía respirar y, para colmo, la pierna de Sirius chocaba todo el rato con la mía. Llegamos al amparo del bosque, nos quitemos la capa.
-Bueno, aquí estamos… ¿Para qué nos has hecho venir? -Sirius se cruzo de brazos.
-Vale, sobre todo, no hagáis apuestas raras y conservad la varita…y tu sabes porque lo digo Sirius…Tenemos que encontrar una flor de color amarillo con lunares marrones, en forma de campana.
-¿Para qué? -James pregunto con curiosidad.
-Tú calla y busca. -Pasaban los segundos y los minutos; encontrábamos nada, alguno de nosotros, de vez en cuando, preguntaba si alguien, por casualidad, había encontrado una flor de esas, pero no había suerte. Lo mejor de todo es que les estaba haciendo buscar un ingrediente para la pócima de su perdición. Con esto iban a perder el partido.
-¡La tengo! -Remus soltó un grito triunfal ¡Había encontrado una colonia de flores! Cogí siete (Con raíz y todo; por si acaso) Nos encaminamos hacia la salida del bosque oscuro cuando…note que algo se movía por detrás mío.
-¿Soy yo o…hay alguien más con nosotros? -Todos nos miramos, Sirius se transformo automáticamente en un perro grande, del tamaño de un oso y se puso delante de mí. Muy considerado por su parte. James se puso delante de Sirius.
-A mi señal -Susurro James- Todos salimos corriendo y nos vamos a nuestras respectivas habitaciones. 1…2…3…Expecto Patronum. ¡Ya!




Empecé a correr como si estuviera poseída, los demás hicieron lo mismo. Entre en el castillo, no me preocupe lo más mínimo que mis misadas se oyera, tampoco se me ocurrió transformarme en gato. Baje a las mazmorras, grite la contraseña, subí a m habitación y me metí en la cama sin ponerme el pijama.



De nada sirve que te resistes..



Me dirigí hacía el gran comedor, hoy era día de correo, estaba ansiosa por que llegara y saber que pasaba en casa de mi sobrino. Entré, me senté en la mesa, delante de Harriet y al lado de Gary.
-Hola ¿Qué tal? -Harriet me miro sonriente.
-La verdad, fatal, ya ha pasado una semana y Sirius sigue sin hablarme.
-Sarah, no te amargues, todos las Griffindors son así…
-¿Nunca te han enseñado a no meterte en conversación ajena? -Harriet se rió de mi comentario y siguió comiendo.
-Por mucho que te duela -Empezó Regulus- Mi hermano es así…un carbón de cuidado.
-Y si a eso le añades que es un Gryffindor -Harriet empezó a reír, y casi se atraganta. Shirley vino corriendo, se desplomo en el banco y se puso a llorar.
-¿Qué te pasa? -Harriet preguntaba, algo asustaba.
-He perdido mi collar favorito. -Siguió llorando y aunque lo intentamos, no pudimos consolarla…
Empezaron a llegar lechuzas, busque una negra, ahí estaba, se paro en mi hombro.
-Bien Limsi, bien. -Le quite la carta de mi sobrino de la pata.

19 de noviembre de 1978
Sarah Ann Elizabeth Bunch
Mesa de Slytherin,
Quinto puesto empezando por la derecha del banco.


Querida Sarah,
Sigo sin aclararme con tú estúpida manera de enviar cartas, aunque me intentara enseñar mamá desde pequeño (Por algo soy un squib).
Te escribo para decirte que me va sinceramente bien en el trabajo, estoy subiendo como la espuma, pronto llegare a ser el subdirector de la empresa y quien sabe con el tiempo… ¿Jefe?
La cuestión es que ese acontecimiento no es, realmente, el motivo de mi carta, en absoluto ¡Mary está embarazada! ¿No es fantástico? Si es una niña escoge ella y si es un chico escojo yo el nombre, ella quiere ponerle Sharon, yo si es un chico le pondré Leopold. Mary y yo te echamos mucho de menos, ya nos habíamos acostumbrado a tu presencia.
Espero que vengas en navidad.
Sinceramente tuyo,
John Bunch.


Una carta algo corta, todo había que decirlo. Espero que nazca niña, o que Mary consiga convencer a John de que le ponga otro nombre a la pobre criatura…
-Sarah ¿No crees que mi hermano mayor es muy arrogante?
-Sí.
-¿Entonces porque estás deseando que te perdone?
-La verdad…No lo sé. -Regulus alzo una ceja. No tenía hambre, me levante y me fui.
-¡Vamos Lily! Solo una miserable tarde…-James estaba al lado de Lily, en el pasillo, intentando convencerla (una vez mas) de que saliera con el. Pero ella seguía en sus trece. Sinceramente, tenía yo más posibilidades de volver a ver a mi padre que de que el saliera un solo día con Lily.
-¡No! Déjame en paz ¿Es demasiado pedir? Un día, solo uno, sin molestarme. -Lily empujo a James y empezó a andar, James le siguió.
-Pero… ¿Por qué a mí? -Que irónico.
-¡Eso es lo mismo que me pregunto yo! Piérdete Potter. -Paso Sirius por su lado. -Por dios Black haz algo ¡Ayúdame!
-¡Que desesperación Evans! -Sirius siguió andando ¡Hacia a mí! Sería mejor desaparecer. Gire por el pasillo y me quede escondida ahí.
-¿¡No vas a ayudarme!?
-No… ¿Por qué iba a hacerlo?
-¡Argh!
-Vamos Lily… -Sus voces se iban perdiendo en la lejanía. Sirius iba a pasar ¿Qué hago?
-¡Bu! -Sirius salto del susto, se giro.
-¡Anda! Cuanto tiempo, veo que no ha cambiado tu forma tan arisca de saludar a la gente…
-Ja... Ja… Ja… ¡Pero qué gracioso!
-Sí. Tan sarcástica como siempre.
-¿Me vas a perdonar?
-Te perdonare el día en que Lily acceda a salir con James. -Nunca…
-Por dios canuto, solo te rompí un brazo ¡Saliste de la enfermería al día siguiente! -Mierda, nunca antes la había llamado así.
-¿Ca-Canuto? -Me puse roja, luego blanca.
-¡Sí! Todo el mundo te llama así ¿Por qué yo no iba a hacerlo?
-Pensaba…Pensaba que te gustaba mi nombre. - ¡Y me gusta!
-Era mera formalidad. -Que mentida mas grande. La verdad es que o me atrevía, y hoy estaba hablando con demasiada… ¿Espontaneidad? Sirius se paro, puso una mueca de decepción, y luego se le ilumino la cara…
-Bye, pussie* - ¡Será cabrón! Para empezar, había descubierto que yo era una animaga (Eso era justo, porque yo también sabía que él era un animago) y luego se había aprovechado de que yo era un gato, para hacer un juego de palabra. ¡Quemaba de la cólera! Pero… ¿Me había perdonado?
***

Las luces ya estaban apagadas, todo el mundo estaba durmiendo. Me cambie de postura, no podía dormir, no podía dejar de pensar en los ojos grises de Sirius ni…en su voz, era algo que entraba por mi cuerpo y me consumía, como una clase de agua que entraba en mis pulmones y no me dejaba respirar. Me levante, me estaba ahogando, había demasiada agua, demasiado calor, demasiado él.
Cogí mi varita. <<Lumus>>. Alumbro las escaleras, esperaba no despertar a nadie. Baje a la sala común, había alguien. Una figura estaba sentada leyendo, con una vela en levitación arriba del libro.
-¿Severus? -Alzó la vista -¿Qué haces aquí?
-Es también mi sala común ¿Recuerdas?
-Ah, sí, claro ¿Qué lees?

-No leo nada, repaso mi libro de pociones y tomo notas. ¿Y tú?
-No podía dormir ¿Cuál es tu excusa?
-Padezco insomnio.
-Sí, ya… -Me miro y alzo las cejas. Me tumbe en el sofá mirando hacia arriba.
-Bonito pijama.
-Es un pijama, anda que el tuyo.
-¿Qué?
-Con los colores de Slytherin… -Su pijama era a rallas verdes y plateadas, el mío era blanco, con líneas verticales y horizontales rojas formando cuadrados.
-Bah. Al menos yo…
-¿Qué? ¿Tú qué? -Enmudeció- Me podrías hacer un favor…Nos podrías hacer un favor.
-¿A quién?
-Al equipo de Quiddich. Si lo haces, seguro que te sientes mas aceptado y todo eso…
-¿Qué es?
-¿Sabes prepara la poción Felix Felices? -La cara de Severus se volvió más pálida de lo que era normalmente -Se que si sabes, de nada sirve que te resistas ¿Lo harás?
Severus asintió. Le tendí mi mano, él la estrecho. Ya eran las cinco, hoy no iba a poder dormir.

sábado, 28 de abril de 2012

Decididos a hacer trampas


Sábado por la mañana. La madre que los parió. Partido de Quiddich, un clásico; Slytherin vs. Gryffindor.
Me dirigí hacia el vestuario de Slytherin, estábamos decididos a hacer trampas. Hoy era un día nublado, hacia niebla y ventisca, mal día para jugar. Me asegure de que tenía la bolsa, sí, sí la tenía.
Llegué a los vestuarios, todos estaban cambiados y presentes, allí se encontraban; Harriet Jones, Shirley Whittle y John Overton como buscadores, este último era nuestro capitán. Gary Cross, que era uno de los bateadores (Yo era el otro). Cooper Tanner, era nuestro guardián y Regulus Black, era nuestro buscador. Regulus era mas bajo que Sirius, pero era igual de guapo, aunque Sirius tenía una especie de algo indescriptible que le hacía más interesante.
Harriet era una chica que iba a mi curso, tenía el pelo castaño claro que le llegaba un poco mas debajo de los hombros y los ojos verdes, era pecosa, muy agradable (era con una de las pocas personas que me hablaban de Slytherin) a mi modo de ver, se estaba desperdiciando una persona encantadora, se estaba echando a perder en esta casa, tendría que haber ido a Ravenclaw. Shirley era de un curso más que nosotros, era grande e imponente, con el pelo siempre recogido con una coleta, y rubio, la piel pecosa y, si le decías algo que no le agradaba, te hacía la vida imposible (No es que a mí me hubiera pasado, me tiene miedo). John era de estatura media, como yo (Y yo era bastante alta), grande, con una cara que daba miedo, siempre con el ceño fruncido, iba a dos cursos más que yo, un capitán genial, pero cuando perdíamos se desesperaba, entonces yo tomaba el mando, le fallaba también, un poco la táctica. Gary era un chico mono, alto (muy alto) y musculoso (muy musculoso) tenía el pelo rubio y corto, los ojos marrones y grandes, muy agradable (Con los de su casa). Cooper era alto, delgado, rubio, con la piel olivacea, y los ojos grises.
-Bueno este partido no lo podemos perder -La voz potente de John resonó en la habitación.
-¿Y qué pretendes que hagamos si Gryffindor nos va a machacar? -El optimista Cooper.
-A ver, decidme la alineación -Ya se me ocurriría algo…
-Vale. Como cazadores Potter, Benjamín Cowden y Lisa Appleton. Bateadores Ethan Attwater y Sirius Black, Guardian Laurence Tennison. Buscador Lina Yates.
-¡Bien! -El grito de alegría procedía de Gary, todos nos giramos extrañados - ¡Vamos a perder!
Puse los ojos en blanco y me giré hacía John, el se quedo mirándome, le hice un gesto para que dijera algo, al fin y al cabo, él era el capitán…
-¡Vale, está bien! -Por fin hablo - Vale, necesitamos que los bateadores esteis vigilando a Lina todo el tiempo, es una buscadora genial (Sin ofender Regulus, tu también eres buen buscador) también si podéis lesionar a algún bateador…lo agradecería el equipo.
-Preferentemente a Sirius -Saltó Regulus. Todos nos reímos.
-Como iba diciendo, atacad a Laurence por la derecha, el es zurdo y…creo que esto no hace falta que lo diga pero, por dios, Regulus, coge la snich antes que Lina.
-Bueno una última cosa antes de salir -saque las gafas de mi bolsa- he hechizado las gafas para que no se empañen por el frío. No creo que ellos hayan sido tan previsores, eso nos dará ventaja en la visualización.
-¡Bien! -Miramos todos a Gary- Vamos a… ¿Ganar?
-¡Eso está mejor! -Shirley incluso sonreía de la felicidad. Salimos al campo, hacía más frío del que me imaginaba. El árbitro soltó su típico sermón, y entonces, empezó el juego. No pude evitar las ganas de sonreír y mirar a Sirius, esto era personal. Empezaba a tener movimiento, Gary había lanzado la bludger a Lina y casi le hace caerse de la escoba, Potter había marcado un tanto (Maldita sea). Volví a mirar a Sirius, estaba lanzando la bludger…hacia mí. Me prepare, me puse en posición con el bate bien colocado y la espere, venía hacía mi a gran velocidad, espere, el bate pesaba lo suyo, la seguí esperando y…cuando ya estaba ahí, le di con todas mis malditas fuerzas a la pelota, y se la devolví a Sirius, claro que…el no iba a suponer que yo se la iba a enviar con todas mis fuerzas (Ni que tuviera tanta fuerza y, aunque la suya había ido més fuerte y con diferencia, la mía tenía más efecto) La sonrisa burlona que había en la cara de Sirius se borro y, en ella apareció una mueca de dolor cuando, la bludger se estampo contra su brazo, Sirius callo de su escoba en el acto, agarrándose el brazo y dando un enorme y sordo golpe al caer. Mire a James, si las miradas mataran yo ya estaría muerta. Me encogí de hombros, nunca pensé que fuera tan confiado.
Note que alguien me tocaba la espalda.


-Enhorabuena Sarah -Gary me había venido a felicitar por haber echó lo que él no había conseguido en meses. Mientras tanto el partido seguía pasando. Me deshice de una bludger. Me pare a observar, se estaba llevando a Sirius a la enfermería, no se quejaba, pero me miraba con cara de odio, no sé porque, una pócima, una noche en enfermaría y listos. Pero me iba a costar que me perdonase. Íbamos 40-60 Ventaja para Slytherin, estaba claro íbamos a ganar, Regulus ya había visto la snich y Lina y él se peleaban por conseguirla, Gary le lanzo la bludger a Lina, le desvió. Regulus seguía detrás de la snich, alargo el brazo y cerro los dedos ¿La había cogido? ¡Sí! La había cogido. Las gradas de Slytherin estallaron en gritos, todo era felicidad (para nosotros claro) Los jugadores ni se saludaron con el equipo contrario. Me baje de la escoba, fui corriendo hacia Regulus y le abrace.
-¡Qué bonito! -Como siempre Gary, el de los comentarios oportunos. Solté a Regulus, se había puesto rojo.
-Señorita Bunch -Me gire. Era la profesora McGonagall, la jefa de la casa Gryffindor ¿Qué quería? Por la cara que traía felicitarme seguro que no.- Me veo en la obligación de llevarla a ver al director.
-¿Cómo?- John empezó a quejarse, pero luego se lo pensó mejor y fue corriendo, creo yo, a avisar al señor Slughorn.
-Pero si no ha hecho nada…que este fuera del reglamento -McGonagall le miro de arriba abajo.
-Mejor cállate -Le dijo Harriet tirándole del brazo hacia atrás.-Sígame señorita -No tuve más remedio que seguirle, cruzamos toda la ladera hasta llegar al colegio en si, entramos, no me atreví a preguntarle que si podía ir a dejar mi escoba y cambiarme, porque el uniforme de Quiddich era algo aparatoso. Oímos pasos detrás de nosotros, nos giramos la las dos, el profesor Horace Slughorn venía, se supone, en mi rescate.
-Ni lo intente Horace.
-Pero Minerva, la pobre niña no ha hecho nada…
-¡Te parece poco haberle roto un brazo a uno de mis alumnos y, miembro de mi casa! -Lo corto la profesora McGonagall.
-No, pero…
-Y además, no ha sido mi idea, la ha mandado llamar Albus en persona. -La profesora McGonagall le volvió a cortar. Esta vez el señor Slughorn no dijo nada…
-Lo siento Sarah -Esta vez se dirigió a mi- No puedo hacer nada para ayudarte. La profesora McGonagall y yo seguimos avanzando, no tardamos mucho en llegar. Nos paramos delante de la puerta del despacho. Tenía que decir la contraseña.
-Arándanos estofados. -Menuda palabreja. Subimos las escaleras y nos paramos delante de la puerta, tocamos dos veces.
-Pasen. -Pasamos por la puerta hacia la estancia, estaba toda llena de cacharros, como la primera vez que yo entre ahí. Las dos nos sentamos, delante de su mesa. 

Kaya Scodelario

-Me ha decepcionado mucho señorita Riddle -Ya sacaba a relucir mi apellido, El y McGonagall eran los únicos que lo sabían. -Tenía…tenía grandes expectativas en usted. Su padre fue un estudiante brillante y en cambio…usted.
Ladee la cabeza, no esperaban que fuera idéntica a él ¡Prefería no serlo!
-Ahora bien -Empezó la profesora McGonagall- Por ser hija de quien es, no debe creerse, superior
-Yo no me creo…
-Lo suficientemente superior como para tirar a su propio amigo de la escoba y romperle el brazo.
-¿Cómo iba a saber yo que la bludger iba a ir con tanta fuerza?
-Pero…
-Minerva -Le interrumpió el profesor Dumbledore -Esa es…la finalidad de un bateador, molestar al equipo contrario, no obstante, si debo puntualizar que, su agresividad pueda venir de, los círculos con los que se junta.
-¿Insinúa que si fuera con los miembros de mi casa me iría mejor? O que si no tuviera amigos (Como mi padre) sería más eficiente.
-Lo segundo probablemente sea verdad. -Nos miramos los dos, estuvimos así como un cuarto de hora, yo intentando entrar en su mente y él en la mía, ninguno de los dos lo conseguimos.
-Vallase ya, Sarah, a celebrar la victoria con su casa. La profesora McGonagall tenemos que hablar en privado.


Salí de la habitación y cerré la puerta. Me tendría que haber dirigido hacía la sala común, pero preferí ir a la enfermería,  recorrí toda la escuela hasta llegar a la puerta, respire y entre. Vi una especie de aglomeración de gente, todos de Gryffindor, supuse que ahí debía de estar Sirius. Me metí entre la multitud, destacaba, el sudor que caía por mi frente, el uniforme del partido anterior, verde y plata.
-Hola. -Sirius me lanzo una mirada asesina, james ni me miro.
-No te puedes enfadar así.
-Sí, sí que puede ¿Ten enteras? -Me había hablado alguien que no conocía, un chico, bajito, rubio. Debía de ser de primer año.
-Cállate, payaso. Es un juego Sirius.
-¡Duplícame!
-Y tus ganas maricón. -Su cara se volvió roja, Lily que estaba al lado de james palideció y la cara de decepción de James se volvió una sonrisa expectante.
-¡Tú! ¿Cómo te atreves a llamarme eso? -Se levanto de la camilla. Empecé a retroceder, la verdad es que imponía, con su uniforme manchado de barro (y su metro ochenta…)
Enseguida vino la señora Pomfrey.
-¿Qué es este escándalo?
-Nada señora, Sarah ya se iba .Me quede boquiabierta.
-Muy bonito Sirius, muy bonito…