Acelere el paso. Mierda, me están siguiendo. Empecé a correr. Como si eso me fuera a servir. Me quede inmovilizada. Buen ataque, no me había dado tiempo a reaccionar. Se acerco hacía a mí.
Lucius Malfoy. Le hubiera saludado si hubiera podido. Se coloco delante de mí y deshizo el hechizo.
-Muy considerado por tu parte -Forcé una sonrisa, el hizo lo mismo. Era más alto que yo, pero no mucho más. Tenía el pelo rubio y engominado hacía atrás y los ojos del color de la fría nieve.
-Me han enviado, ya que soy el prefecto de la casa, a transmitirte unas palabras de parte de todos tus compañeros, que comparten casa contigo.
-Bien, escupe.
-¡Nos estas poniendo en ridículo! -En mi casa se dibujo la sorpresa.
-Y te mandan a ti de lechuza mensajera...yo si fuera tú, estaría pasando mucha vergüenza. -Lucius enrojeció. Seguí mi camino. Uno Sarah, cero Lucius, esto es la guerra.
Subí por las escaleras. Pretendía ir a la biblioteca. Biblioteca, mi hermosa biblioteca, el sitio perfecto; silencio, libros... ¿Que mas podía pedir? Entonces, el tiempo se detuvo y vi a Sirius apoyado en la columna, con su pelo rizado tirado hacia un lado, hablando con James.
James se giro y me vio, vinieron andando hacía a mí. Eso ralentizaría mi llegada a la biblioteca. Debía olvidarme de Sirius, no era sano, cuando estaba mucho tiempo sin verle, se me olvidaba comer o dormir, a veces respirar.
-Hola Sarah -Sirius fue el primero en saludar, James esbozo una sonrisa.
-Hola ¿Qué tal?
-Bien ¿Y tú? -Estiro el brazo y apoyo la mano en la pared, poniendo su cuerpo delante de mí, y acercando demasiado su cara.
-¿Te crees interesante por hablar conmigo? -Mire en sus ojos, no, no se sentía interesante, lo era, y tenía una forma interesante se mirarme, una forma extraña, una forme en la que nadie...absolutamente nadie me había mirado antes. Me estaba aturdiendo si no salía de ahí no iba a poder resistirlo mas...me desplace hacia la derecha, donde no me tapaba el camino su brazo.
-Yo...iba a la biblioteca...
-No te vayas -Sirius se giro hacía James y, aunque supongo que él pensaba que no le podía oír, dijo; No habíamos quedado que a ti te gustaba Lily y a mi Sarah, a lo que este respondió; Solo te ayudaba...
-Bueno...me tengo que ir -Y antes de que ese par me pudiera decir algo, ya había desaparecido por la esquina. Cuando llegue a la biblioteca sentí...que me faltaba algo, a lo mejor, debía pasar más tiempo con ellos dos. Me senté en una mesa libre la biblioteca era perfecta, no había ruido, había libros indefinido, era, en resumen perfecto; cogí un libro cualquiera y 720 páginas después vi a Remus entrar.
-Hola -Dije susurrando. El me sonrió y siguió leyendo.
-¿Qué tal? -El también hablaba susurrando.
-Bien… ¿Dónde están James y Sirius?
-Se han ido al bosque prohibido -Me levante de la mesa ¿Es que "prohibido" no les decía nada? Claro, es que no había nada mejor que hacer…claro que no.
Fui a la sala común de Slytherin, cogí mi capa y deje los libros. Fui andando a paso liguero hacia el bosque prohibido. Esquive a tres profesores y dos fantasmas, y cuando finalmente llegue pensé que…si iban con la capa me iba a resultar difícil encontrarlos…

Empecé a caminar, a los poco minutos oí gritos, dos voces; una que gritaba Sirius y otra James. Entonces vi que una figura avanzaba hacia mí, saque la varita, <Lumus> era solo Sirius.
-¡Hola! Qué alegría.
-¿Y t varita?
-James y yo nos hemos apostado 15 Sickle de plata a que no podía estar sin varita media hora.
-Señor…
-¿Qué?
-Nada, nada, absolutamente nada. -James llamo a Sirius.
-Sirius ¿Estás hablando solo? No te vuelvas loco por favor. -Su voz sonaba realmente a desesperación
A alguien le suena la palabra seguridad…o estudiar para el examen de mañana, pero ellos son especiales ¡Claro que sí! ¿No hay nada mejor que hacer? Vallamos al bosque prohibido…para que luego digan de los Slytherin ¡Lo que hay que ver!
-Señor…
-¿Qué?
-Nada, nada, absolutamente nada. -James llamo a Sirius.
-Sirius ¿Estás hablando solo? No te vuelvas loco por favor. -Su voz sonaba realmente a desesperación.
-No está hablando solo.
-¡Sarah!
-Sí, mira tú…no te muevas y sigue hablándonos.
-¿Y de que os puedo hablar?
-Háblanos de Lily -Dijo Sirius muy acertadamente
-Hoy estaba preciosa, le queda súper bien la trenza…-Así empezó James, claro que después ya no le escuchaba, de repente me callo una gota. Mierda, se había puesto a llover, lo cual era más que normal, ya era mediados de octubre.
-Uff, parece que llueve.
-Muy agudo Sirius.
-Ya…
-Esto es a lo que los muggles llaman "La ley de Murphy".
-¿La ley de quien?
-¿No sabes nada de los muggles?
-Tu demasiado por lo que veo…
-Mi pri…mi hermano es squib.
-¿Ibas a decir primo?
-No.
-Sí.
-No.
-Sí.
-Sí, de acuerdo -Perfecto Sarah ¿Y ahora que genio? -Digamos que soy unos quince años mayor que tu…
-Ja -Arqueo las cejas.
-Me da igual que no te lo creas, eres el primero al que le cuento esto…soy un mago methamorphus, lo que sucede es que mi padre me…me maldijo con la cruz de quedarme con la apariencia de tener siete años de edad -Sirius abrió mucho los ojos.
-Todo empezó un dia de abril, si, lo recuerdo perfectamente…Mi padre y yo íbamos a dar un paseo y, con la excusa de que se había dejado la varita en casa, me envió a ver como mataban a mi madre…fue horrible, de un avada kedavra se murió, desplomándose en el suelo, mi madre, era un ser angelical, hermoso, grácil, blanco, que se desplomo en un movimiento de varita…corrí todo lo que pude para avisar a mi padre, pero cuando llegue, vi al asesino de mi madre hablando con él, primero estaba desconcertada; tan solo tenía siete años. Espere hasta que se fuera, y entonces le reproche a mi padre el por qué…pero el se pensaba que me iba a poner de su lado, y cuando las cosas no salieron bien ¡Yo le dije que le iba a delatar a los aurores! Y él me dijo que nadie haría caso una chiquilla como yo, entonces le dije que crecería y…parece que esa idea le asusto, así que aquí me tienes. -Sirius se quedo mirando el suelo, no dijo nada.
-El sábado hay partido de quiddich…
-Lo sé.
-Vamos a ganar.
-Ni lo sueñes Black.
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