¡Maldita semana! El alma me pesa de no dormir. Ya no
me atrevo a dirigirle la palabra a Sirius, si al menos me pidiera la pluma alguna
vez…o tinta, o pergamino ¡O cualquier cosa , por el amor de dios! Y aunque lo
hiciera no se lo dejaría.
Subí al segundo piso, me dirigí hacia el baño de las
chicas. Entre.
-Hola Myrtle -Salude al fantasma, una antigua alumna
de Ravenclaw, asesinada en la escuela, por el basilisco. La niña chillo y se
metió en el retrete. Suspire.
-¿A qué has venido? -Su áspera voz sonaba amenazante.
-A mear.
-Que fina ella. -Le hice una mueca y me metí en el
baño. Me senté en el retrete; en realidad no tenía que ir al baño, solo
pensar…sola. Empecé a pensar en lo maravilloso que sería tener el mapa de los
merodeadores, poder ver quien va y quien viene. Aunque siempre estaba a mi
disposición…no es que james fuera muy manejable pero, yo ya tenía mano para los
chiquillos. Oí unos pasos.
-Myrtle ¿Has visto a Sarah?
-Se encerró en el baño hace cinco minutos.
-¿Sarah? -La voz de Severus resonó en los baños. Salí
de mi retrete.
-¿Qué? ¿No te has para a pensar que estaba meando?
-Una persona no tarda cinco minutos en mear. Necesito
un ingrediente que no tengo para la poción…
-¿Y no puedes, por una vez en tu vida, buscártelo tu?
-Ese fue el trato. Tú me buscas los ingredientes y yo
la intento tener lista para antes de la final.
-Bueno. Sabes al menos donde puedo encontrarla.
-Sí, y está cerca además; en el bosque prohibido -Un
escalofrió me recorrió el cuerpo.
-¿Tienes miedo?
-No… ¿Por qué?
-Bueno…me ha parecido oler a ello por aquí.
-Serás tú, además, por algo no quieres ir. Dime qué pinta tiene.
-Bueno es como una especie de lila pero de color
amarillo y con puntos marrones.
-Vale. Iré por la noche… -Mire el reloj- Mierda, si no
me doy prisa llegare tarde a transformaciones.
Corrí hacia la clase, entre cuidadosamente, aun no
llegaba tarde. Me senté en un pupitre separado. Observe mí alrededor. Sirius
tenía un grupo de chicas al alrededor, y a Mandy sentada encima. Mandy Hartell
era una chica rubia, con el pelo corto, en forma de seta, alta y delgada, la
tez blanca, horrible, se le podían ver las venas bajo ella. Sirius me miro, yo
aparte la vista ¡Seguro de que Mandy se estaba regocijando ante
sus amigas del novio tan fabuloso que tenía! Mandy pertenecía a la casa
Hufflepuff, nada importante.
-Todos a sus asientos -La profesora McGonagall dio dos
golpecitos en la cabeza de Mandy con su varita. Empezó a explicarnos la teoría
del tema ¿Cómo transformar un animal en otro? ¡Qué más daba! Note que me
tiraban una pelota de papel, mire hacia los lados. La abrí.
¿Celosa?
¿Celosa? ¿Yo? ¡Esto no iba a tener contestación! Era
muy desafiante por su parte ¡Y el no decírmelo a la cara ya me mataba!
Después de la clase decidí que no podía ir sola ¿Y si
me pasaba algo? Por ahí pasaba Remus.
-¡Lupin! - Por fin encontraba a alguien con el que no
estaba enfadada.
-¿Qué?
-¿Me acompañas a el bosque prohibido esta noche?
-¿Yo? -Asentí- ¡No! Pero estoy seguro de que Sirius y
James te acompañaran gustosamente.
Puse los ojos en blanco y me encamine hacia la torre
de Gryffindor, retrocedí.
-Remus ¿Cuál es la contraseña de la torre de
Gryffindor?
- Corylus Avellanus -Lo repartí en mi cabeza varias
veces.
-¡Ah! Gracias Remus.
Empecé a andar en dirección a la torre de Gryffindor,
subí la escalera y llegue a un cuadro de, una señora bastante fea (Y gorda)
-Corylus Avellanus -La puerta se abrió. James alzo la
vista para ver quien había entrado. La estancia era acogedora, tenía sillones
sofás y mesas para estudiar, en una esquina una chimenea, no se parecía nada a
la sala común de Slytherin.
-Vaya, vaya -Sirius se levanto de la mesa y me ofreció
asiento- Si tenemos aquí al enemigo. Por esta regla de tres Mandy también puede
venir y hacerme una visitita alguna que otra noche.
-¡Vamos Canuto! Últimamente parece que tengas el
cerebro ahí abajo. –Dijo James, algo molesto ¿Debo suponer que se debía a que
dormían en la misma habitación? Sí, supongo que sí.
-Haya paz. He venido para preguntaros si queréis
acompañarme al bosque prohibido.
-Yo me apunto -Dijo james con euforia, parecía un niño
con unos zapatos nuevos.
-Vale, yo también, pero solo porque te pones tan
suplicante -Sirius se estiro- además, esto te viene mejor a ti que ha nosotros,
así tienes el mapa de los merodeadores.
Asentí, Sirius rió. Y James alzo la cabeza.
-Bueno, nos vemos delante de la salida, yo ya me tengo
que ir ¿Dentro de media hora?
-Sí, cuando todo el mundo esté durmiendo. -Me
escabullí por la puerta y fui bajando para preparar ropa que fuera más apropiada
para ir a buscar florecillas. Baje a las mazmorras, justo debajo del lago,
donde estaba mi sala común. Necesitaba una clave para entrar.
-Emendatio -La puerta se abrió, fui directamente a mi
habitación, lo había pensado mejor, no iba a cambiarme de ropa. Media hora me
dije a mi misma. Vigile que nadie me viera. Me transforme en gato. Solo
esperaba que Sirius no hiciera ningún comentario acerca de esto ¿Y que más me
diera? Anduve hacia la puerta, hubiera mirado el reloj si hubiera tenido
muñecas, entonces olisquee algo. Si, eran Sirius, James y Lupin…
Con la capa, claro. Les oí murmurar.
-Maldita sea Sirius ¿Quieres quitar tu codo de mi
cara? -Ese tenía que ser Remus.
-No es mi culpa que seáis tan bajitos.
-Estatura media, amigo mío -Ese era james seguro.
-Bah, bah, bah. La escusa de los que no llegan al
metro noventa.
-Metro ochenta y siete. Si lo redondeas hacia arriba…
-Bah, ochenta y cinco.
-James es el bajito, James es el bajito –Cantaron
Lupin y Sirius a la vez.
-¡Bien! Lo sabía. Sarah nos ha dejado plantados. -Me
transforme en humana. Alargue el brazo y les quite la capa.
-¿Cómo sabias…?
-Bueno, toda la escuela (Como mínimo, a lo mejor
también ha llegado a Hosemade) ha oído vuestra conversación. Era fácil adivinar
de donde venía la voz.
-Vale -James suspiro- empezaba a pensar que estaba pendiendo
efecto.
-Bueno, andiamo. -Nos cubrimos todos con la capa, ahí
casi no se podía respirar y, para colmo, la pierna de Sirius chocaba todo el
rato con la mía. Llegamos al amparo del bosque, nos quitemos la capa.
-Bueno, aquí estamos… ¿Para qué nos has hecho venir?
-Sirius se cruzo de brazos.
-Vale, sobre todo, no hagáis apuestas raras y
conservad la varita…y tu sabes porque lo digo Sirius…Tenemos que encontrar una
flor de color amarillo con lunares marrones, en forma de campana.
-¿Para qué? -James pregunto con curiosidad.
-Tú calla y busca. -Pasaban los segundos y los
minutos; encontrábamos nada, alguno de nosotros, de vez en cuando, preguntaba
si alguien, por casualidad, había encontrado una flor de esas, pero no había
suerte. Lo mejor de todo es que les estaba haciendo buscar un ingrediente para
la pócima de su perdición. Con esto iban a perder el partido.
-¡La tengo! -Remus soltó un grito triunfal ¡Había
encontrado una colonia de flores! Cogí siete (Con raíz y todo; por si acaso)
Nos encaminamos hacia la salida del bosque oscuro cuando…note que algo se movía
por detrás mío.
-¿Soy yo o…hay alguien más con nosotros? -Todos nos
miramos, Sirius se transformo automáticamente en un perro grande, del tamaño de
un oso y se puso delante de mí. Muy considerado por su parte. James se puso
delante de Sirius.
-A mi señal -Susurro James- Todos salimos corriendo y
nos vamos a nuestras respectivas habitaciones. 1…2…3…Expecto Patronum. ¡Ya!
Empecé a correr como si estuviera poseída, los demás
hicieron lo mismo. Entre en el castillo, no me preocupe lo más mínimo que mis
misadas se oyera, tampoco se me ocurrió transformarme en gato. Baje a las
mazmorras, grite la contraseña, subí a m habitación y me metí en la cama sin
ponerme el pijama.

No hay comentarios:
Publicar un comentario