Me dirigí hacía el gran
comedor, hoy era día de correo, estaba ansiosa por que llegara y saber que
pasaba en casa de mi sobrino. Entré, me senté en la mesa, delante de Harriet y
al lado de Gary.
-Hola ¿Qué tal? -Harriet
me miro sonriente.
-La verdad, fatal, ya ha
pasado una semana y Sirius sigue sin hablarme.
-Sarah, no te amargues,
todos las Griffindors son así…
-¿Nunca te han enseñado
a no meterte en conversación ajena? -Harriet se rió de mi comentario y siguió
comiendo.
-Por mucho que te duela
-Empezó Regulus- Mi hermano es así…un carbón de cuidado.
-Y si a eso le añades
que es un Gryffindor -Harriet empezó a reír, y casi se atraganta. Shirley vino
corriendo, se desplomo en el banco y se puso a llorar.
-¿Qué te pasa? -Harriet
preguntaba, algo asustaba.
-He perdido mi collar
favorito. -Siguió llorando y aunque lo intentamos, no pudimos consolarla…
Empezaron a llegar
lechuzas, busque una negra, ahí estaba, se paro en mi hombro.
-Bien Limsi, bien. -Le
quite la carta de mi sobrino de la pata.
19 de noviembre de 1978
Sarah Ann Elizabeth Bunch
Mesa de Slytherin,
Quinto puesto empezando por la derecha del banco.
Querida Sarah,
Sigo sin aclararme con
tú estúpida manera de enviar cartas, aunque me intentara enseñar mamá desde
pequeño (Por algo soy un squib).
Te escribo para decirte
que me va sinceramente bien en el trabajo, estoy subiendo como la espuma,
pronto llegare a ser el subdirector de la empresa y quien sabe con el tiempo… ¿Jefe?
La cuestión es que ese
acontecimiento no es, realmente, el motivo de mi carta, en absoluto ¡Mary está
embarazada! ¿No es fantástico? Si es una niña escoge ella y si es un chico
escojo yo el nombre, ella quiere ponerle Sharon, yo si es un chico le pondré
Leopold. Mary y yo te echamos mucho de menos, ya nos habíamos acostumbrado a tu
presencia.
Espero que vengas en
navidad.
Sinceramente tuyo,
John Bunch.
Una carta algo corta,
todo había que decirlo. Espero que nazca niña, o que Mary consiga convencer a
John de que le ponga otro nombre a la pobre criatura…
-Sarah ¿No crees que mi
hermano mayor es muy arrogante?
-Sí.
-¿Entonces porque estás
deseando que te perdone?
-La verdad…No lo sé.
-Regulus alzo una ceja. No tenía hambre, me levante y me fui.
-¡Vamos Lily! Solo una
miserable tarde…-James estaba al lado de Lily, en el pasillo, intentando
convencerla (una vez mas) de que saliera con el. Pero ella seguía en sus trece.
Sinceramente, tenía yo más posibilidades de volver a ver a mi padre que de que
el saliera un solo día con Lily.
-¡No! Déjame en paz ¿Es
demasiado pedir? Un día, solo uno, sin molestarme. -Lily empujo a James y
empezó a andar, James le siguió.
-Pero… ¿Por qué a mí?
-Que irónico.
-¡Eso es lo mismo que me
pregunto yo! Piérdete Potter. -Paso Sirius por su lado. -Por dios Black haz
algo ¡Ayúdame!
-¡Que desesperación
Evans! -Sirius siguió andando ¡Hacia a mí! Sería mejor desaparecer. Gire por el
pasillo y me quede escondida ahí.
-¿¡No vas a ayudarme!?
-No… ¿Por qué iba a
hacerlo?
-¡Argh!
-Vamos Lily… -Sus voces
se iban perdiendo en la lejanía. Sirius iba a pasar ¿Qué hago?
-¡Bu! -Sirius salto del
susto, se giro.
-¡Anda! Cuanto tiempo,
veo que no ha cambiado tu forma tan arisca de saludar a la gente…
-Ja... Ja… Ja… ¡Pero qué
gracioso!
-Sí. Tan sarcástica como
siempre.
-¿Me vas a perdonar?
-Te perdonare el día en
que Lily acceda a salir con James. -Nunca…
-Por dios canuto, solo
te rompí un brazo ¡Saliste de la enfermería al día siguiente! -Mierda, nunca
antes la había llamado así.
-¿Ca-Canuto? -Me puse
roja, luego blanca.
-¡Sí! Todo el mundo te
llama así ¿Por qué yo no iba a hacerlo?
-Pensaba…Pensaba que te
gustaba mi nombre. - ¡Y me gusta!
-Era mera formalidad.
-Que mentida mas grande. La verdad es que o me atrevía, y hoy estaba hablando
con demasiada… ¿Espontaneidad? Sirius se paro, puso una mueca de decepción, y
luego se le ilumino la cara…
-Bye, pussie* - ¡Será
cabrón! Para empezar, había descubierto que yo era una animaga (Eso era justo,
porque yo también sabía que él era un animago) y luego se había aprovechado de
que yo era un gato, para hacer un juego de palabra. ¡Quemaba de la cólera!
Pero… ¿Me había perdonado?
***
Las luces ya estaban
apagadas, todo el mundo estaba durmiendo. Me cambie de postura, no podía
dormir, no podía dejar de pensar en los ojos grises de Sirius ni…en su voz, era
algo que entraba por mi cuerpo y me consumía, como una clase de agua que
entraba en mis pulmones y no me dejaba respirar. Me levante, me estaba
ahogando, había demasiada agua, demasiado calor, demasiado él.
Cogí mi varita.
<<Lumus>>. Alumbro las escaleras, esperaba no despertar a nadie.
Baje a la sala común, había alguien. Una figura estaba sentada leyendo, con una
vela en levitación arriba del libro.
-¿Severus? -Alzó la
vista -¿Qué haces aquí?
-Es también mi sala común
¿Recuerdas?
-Ah, sí, claro ¿Qué
lees?

-No leo nada, repaso mi
libro de pociones y tomo notas. ¿Y tú?
-No podía dormir ¿Cuál
es tu excusa?
-Padezco insomnio.
-Sí, ya… -Me miro y alzo
las cejas. Me tumbe en el sofá mirando hacia arriba.
-Bonito pijama.
-Es un pijama, anda que
el tuyo.
-¿Qué?
-Con los colores de
Slytherin… -Su pijama era a rallas verdes y plateadas, el mío era blanco, con
líneas verticales y horizontales rojas formando cuadrados.
-Bah. Al menos yo…
-¿Qué? ¿Tú qué?
-Enmudeció- Me podrías hacer un favor…Nos podrías hacer un favor.
-¿A quién?
-Al equipo de Quiddich.
Si lo haces, seguro que te sientes mas aceptado y todo eso…
-¿Qué es?
-¿Sabes prepara la poción Felix Felices? -La cara de Severus se
volvió más pálida de lo que era normalmente -Se que si sabes, de nada sirve que
te resistas ¿Lo harás?
Severus asintió. Le
tendí mi mano, él la estrecho. Ya eran las cinco, hoy no iba a poder dormir.
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